martes, 10 de junio de 2008

Justificación del Proyecto

Entre las causas que mayor incidencia negativa tienen en la vulnerabilidad de los hogares con jefatura femenina y en el deterioro de sus condiciones de vida, además del infaltable abandono paterno, se cita el hecho de que las mujeres tienen mas probabilidades de acceder a situaciones críticas de pobreza, dada la menor capacidad de ellas de obtener altos ingresos; en general, como producto del bajo nivel educativo alcanzado y a la discriminación colegial y laboral a la que son sometidas al salir embarazadas; lo que las coloca en una posición de severa minusvalía para afrontar la responsabilidad de proveer los elementos necesarios para satisfacer sus necesidades básicas y procurar la estabilidad sicológica y social de su grupo familiar. Algunos indicadores relacionados con el sector educativo en las parroquias observan que el 42% de la población en edades comprendidas entre 14 y 24 años no asisten al sistema educativo, de los cuales 52% son mujeres y el 17% son analfabetas. De allí la necesidad de seleccionar grupos de madres de dichas parroquias para incorporarlas al presente proyecto y de esa manera ayudarlas a resolver de manera definitiva sus problemas inmediatos y apoyarlas técnica y económicamente para que con su esfuerzo contribuyan al desarrollo económico-social de su comunidad.

DIAGNOSTICO DE LA SITUACIÓN ACTUAL:
Durante las tres últimas décadas los gobiernos venezolanos han dedicado ingentes cantidades de recursos y esfuerzos en diseñar, planificar y ejecutar políticas y planes sociales con el propósito de mejorar las condiciones de vida de las poblaciones más vulnerables; tales como las que viven en zonas fronterizas, grupos indígenas, adolescentes y sectores pobres en general. Pero en contra de todos esos esfuerzos han operado recesiones económicas muy fuertes que aunadas a una administración deshonesta de los recursos financieros del estado, básicamente son los principales responsables del deterioro de la economía y de las fuentes de trabajo que han afectado significativamente las condiciones de vida de la población infantil, adolescente y a las mujeres con responsabilidad de familia. Esto se expresa en el aumento del desempleo (21%) y sobretodo en el subempleo y la informalidad (56%). Las políticas públicas desarrolladas no han contribuido al logro de las metas de carácter macroeconómico propuestas, impidiendo así que se produzcan los equilibrios financieros deseados y el tan esperado progreso económico. Esto ha afectado dramáticamente al conjunto de la población, sumiendo a los sectores más débiles en un nivel de pobreza tan grave que hoy algunos especialistas le han dado el calificativo de “pobreza atroz”.
Estas políticas han ignorado que para alcanzar un crecimiento económico sostenido y auto sustentable se requiere de una política social íntimamente asociada a la económica capaz de estimular el empleo, fomentar el ingreso personal y familiar y fortalecer el capital humano que es la piedra angular del desarrollo.
Como consecuencia de las políticas sociales desarrolladas hasta el momento y que han estado caracterizadas por programas compensatorios asistencialistas y centralizados, basados en una redistribución del ingreso signada por el inmediatismo y el individualismo; ejecutándose las llamadas “gerencias por crisis” donde se le presta mayor atención a problemas puntuales, de emergencias e imprevistos, que a suministrar a los pobres los instrumentos que les faciliten superar las carencias que los mantiene en esa condición, vemos como entre las poblaciones más vulnerables a vivir en los estados de pobreza antes descritos se encuentran las mujeres adolescentes, madres solteras o desempleadas, jefas de hogar, cuya participación en la fuerza laboral, tanto en el sector informal como el formal, representa sólo un tercio con respecto al hombre. La incidencia del desempleo es mayor en las mujeres que en los hombres. En su conjunto, la tasa de empleo de las mujeres en la parroquia es de 27% y la de los hombres representa un 73%. Siendo la tendencia de las mujeres la de ocupar cargos con baja remuneración y menor rango social. La mayor parte de las mujeres se desempeñan en el sector informal de la economía, donde no cuentan con protección legal ni beneficios sociales. Al principio de los noventa una de cada cinco mujeres de zonas urbanas de América Latina trabajaban en la economía informal. En Venezuela esto representa al menos un 30%.
Nuestro país por muchas décadas ha dependido de las exportaciones petroleras, representando éstas más del 70% de sus exportaciones totales, lo que ha generado una situación de extrema vulnerabilidad frente a las distintas situaciones negativas externas que afectan el precio del petróleo. Ello ha traído como consecuencia un incremento indeseable de la inflación y la disminución del poder adquisitivo de la población, afectando de manera ostensible la estabilidad económica, social y emocional de las familias con menores ingresos.

ALTERNATIVAS DE SOLUCIÓN:
Lo anteriormente señalado nos obliga de manera prioritaria a diseñar y promover proyectos sociales descentralizados y universalistas como este que hemos denominado “Madres Empresarias” que efectivamente mejoren la calidad de vida del mayor número posible de estas madres, potenciando el desarrollo de sus capacidades y destrezas y consolidando sus posibilidades de participación, de manera que puedan intervenir en forma proactiva y permanente en el diseño, planificación y control de la acción social en su comunidad, parroquia o municipio y que les conduzcan a alcanzar su crecimiento personal y familiar en un ambiente social armónico. Esto implica, por supuesto, el indeclinable propósito de alcanzar un modelo de vida consustanciado con los mas elevados valores de dignidad humana y el respeto a sí mismas y al entorno social y ambiental donde se desenvuelven. En razón de ello estamos promoviendo un conjunto de actividades que nos permitan obtener los recursos para ejecutar el proyecto según se describe en las páginas siguientes:

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